M- Diccionario de enfermedades

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Meningitis

Es una enfermedad infectocontagiosa que causa inflamación de las membranas que recubren al cerebro y a la médula espinal (meninges). Las dos causas más frecuentes de meningitis son la infección viral y la infección bacteriana (ver fiebre e infecciones).

meninges

La meningitis no bacteriana con frecuencia es llamada «meningitis aséptica», y la meningitis bacteriana se puede llamar «meningitis purulenta».

Causas:

Las causas más comunes de meningitis son infecciones virales que generalmente se resuelven sin tratamiento. Sin embargo, las infecciones bacterianas de las meninges son enfermedades muy pero muy graves y pueden producir la muerte o daño cerebral aún si son tratadas adecuadamente.

Dentro de las meningitis bacterianas las más frecuentes son:neumococo1

– Meningitis por Haemophilus Influenzae
– Meningitis por Neisseria Meningitidis (meningococo)
– Meningitis por Streptococcus Pneumoniae (neumococo)

La meningitis bacteriana es una verdadera emergencia médica que requiere internación en una unidad de cuidados intensivos pediátricos. Las bacterias que causan la meningitis incluyen Streptococcus Pneumoniae (Neumococo), Haemophilus influenzae tipo B, Neisseria meningitidis (meningococo), Listeria monocytogenes y menos frecuentemente otros tipos de bacterias.

neumococo2La meningitis viral es más leve y más frecuente que la meningitis bacteriana.
Generalmente se desarrolla al final del verano y comienzo del otoño, con frecuencia afecta a los niños y las personas menores de 30 años. El 70% de las infecciones se presentan en niños menores de 5 años. La mayoría de los casos de meningitis viral están causados por enterovirus, que son los que comúnmente causan gastroenteritis.
Sin embargo, muchos otros tipos de virus también pueden producir meningitis.

 

Síntomas más frecuentes:

– Fiebre alta y de difícil manejo, habitualmente acompañada de escalofríos.
– Dolor de cabeza muy intenso.
– Náuseas y vómitos intratables.
– Cuello rígido («meningismo»).
– Sensibilidad a la luz (fotofobia)
– Confusión o irritabilidad

Los síntomas adicionales que pueden estar asociados con esta enfermedad son:
– Disminución de la conciencia.
– Respiración agitada (taquipnea).
– Inquietud.
– Opistótonos (rigidez severa del cuello, que produceuna posición característica arqueada de la columna que puede verse en los bebés y niños pequeños).
– Fontanela abombada: que se puede observar en los menores de 1 año

DIAGNÓSTICO:puncion3
El diagnóstico de meningitis se basa en el examen físico exhaustivo para buscar los síntomas característicos de esta enfermedad (rigidez de nuca, fotofobia, compromiso severo del estado general) y en los análisis de laboratorio dentro de los cuales se encuentran el hemograma, y la punción lumbar para extracción de líquido cefalorraquídeo (LCR).
El hemograma es de gran utilidad para diferenciar la infección viral de la bacteriana. Y en el caso de la infección bacteriana, nos puede orientar hacia una infección con compromiso severo.

El análisis del liquido cefalorraquídeo (LCR) extraído a través de una punción lumbar es el análisis más importante ya que confirma o descarta la meningitis. Normalmente en el LCR se hallan menos de 10 leucocitos por mm cúbico. De existir más de esa cantidad se confirma el diagnóstico de meningitis.
Otros datos del LCR que orientan hacia el diagnóstico diferencial entre meningitis viral y bacteriana son el tipo de leucocito predominante (linfomonocitos o neutrófilos), la concentración de glucosa (glucorraquia), de proteinas (proteinorraquia) y la presión del líquido al realizar la punción lumbar.

cuadrom

Existen distintos tipos de leucocitos. Cuando en el LCR predominan los linfomonocitos, es orientativo hacia la meningitis viral, lo mismo que el aumento de la glucorraquia y la disminución de la proteinorraquia, mientras que el predominio de los leucocitos neutrófilos, la disminución de la glucorraquia y el aumento de la proteinorraquia orientan hacia el diagnóstico de meningitis bacteriana.
La observación del líquido a través del microscopio puede mostrar bacterias y los cultivos confirman de que tipo de bacteria se trata.
La punción lumbar realizada por un médico experimentado y con las adecuadas medidas de antisepsia es un procedimiento rápido, no doloroso y con bajas posibilidades de complicaciones. La punción se realiza entre las vértebras lumbares 3 y 4 donde no existen elementos nerviosos que puedan lesionarse.

Tratamiento:
Para el correcto tratamiento de una meningitis se requiere una internación de urgencia en una Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos, donde se realiza un monitoreo permanente de la evolución de la enfermedad.
En el caso de la meningitis viral, se toma una conducta expectante, mientras que en la bacteriana se administran antibióticos de amplio espectro por via endovenosa por un mínimo de 14 días.
El tratamiento de las complicaciones como el edema cerebral, las convulsiones o el shock requieren medicamentos específicos.

Pronóstico:
El diagnóstico y el tratamiento precoz de la meningitis bacteriana son esenciales para prevenir lesiones neurológicas permanentes. Generalmente, la meningitis viral no es una enfermedad grave y sus síntomas deben desaparecer en el término de 2 semanas sin complicaciones residuales.

Complicaciones:
– Pérdida de audición.
– Convulsiones.
– Pérdida de la visión.
– Hidrocefalia.
– Retraso madurativo.

Meningococo

Enfermedad Meningocóccica:

El meningococo (neisseria meningitidis) es un bacteria que produce enfermedades invasivas graves (meningitis, sepsis, meningococcemia).

Existen 13 serogrupos distintos. Cuatro de ellos (A, B, C y W135) son reconocidos como causa de epidemias.

Las mayores epidemias en Asia y África subsahariana (cinturón de la meningitis) se asocian a los serogrupos A y C. Los brotes se inician en las estaciones secas y finalizan con el comienzo de las lluvias.

Los serogrupos B y C se observan con frecuencia en Europa y América.

En Argentina, predominan los serogrupos B y C. Entre los años 1992 y 1994, un brote de enfermedad invasiva por N. meningitidis B afectó a varias provincias.

El ser humano es el único reservorio del meningococo.

Se transmite de persona a persona, a través de las secreciones respiratorias, ya sea de un portador asintomático o en menor medida de un enfermo. El enfermo tratado con antibióticos adecuados (cefalosporinas de 3° generación) no contagia a partir de las 24 hs. de iniciado el tratamiento.

El contacto generalmente es cercano y prolongado.

Contacto cercano: incluye un miembro de la casa, guardería, jardín maternal, colegio, universidad o comunidades semicerradas, en contacto con un paciente con enfermedad meningocóccica, por más de 4 hs. diarias, durante 5 días en una semana; o cualquier persona expuesta directamente a las secreciones orales del enfermo (besos, estornudos o tos, compartir utensillos de comida, realizar maniobras de reanimación sin protección, etc.)

Normalmente el meningococo se encuentra en la mucosa nasal y faríngea del 1 al 15 % de la población. En los convivientes de un enfermo puede superar el 30%. Factores como la inhalación de humo (tabaco activo o pasivo, carbón, leña, etc.) incrementan la portación. Se han descrito brotes de enfermedad meningocóccica luego de epidemias de gripe.

El hacinamiento y las malas condiciones higiénicas favorecen la diseminación de la enfermedad.

La inmunidad natural se desarrolla como resultado de la portación asintomática de meningococos. Algunas bacterias que normalmente colonizan el intestino poseen antígenos, que son inmunológicamente similares o idénticos a los del meningococo y por lo tanto confieren inmunidad natural.

La inmunidad activa se logra mediante la aplicación de vacunas.

El meningococo afecta principalmente a niños menores de 5 años.

Es una enfermedad potencialmente fatal y siempre debe considerársela como una emergencia infectológica.

Se producen casos aislados de enfermedad meningocóccica durante todo el año (endemia) y ante situaciones especiales aumentan los casos produciéndose epidemias. Para definir una epidemia debe haber más de 10 casos por 100.000 habitantes, en un área determinada, existiendo relación epidemiológica entre los casos y con predominio de un serogrupo. También se considera brote cuando la incidencia por edad de una determinada región se duplica.

 

PREVENCIÓN

I- Quimioprofilaxis postexposición

Pocas enfermedades infecciosas causan tanta alarma en la población general y en los profesionales de la salud, como la infección meningocóccica.

La posibilidad de contagio para los contactos en el hogar se estima en 4 casos por mil personas expuestas, la cual es 500 a 800 veces mayor que la posibilidad para el total de la población no expuesta. Una situación similar ocurre con los contactos en jardines maternales.

A aquellas personas que han cumplido criterios de contacto cercano, se les indica quimioprofilaxis. Ésta es capaz de prevenir que un contacto que haya sido colonizado enferme. No previene la meningitis si el contacto ya está incubando la infección. El objetivo es erradicar los portadores del meningococo y evitar la aparición de casos secundarios.

No está justificado realizar cultivo de la secreción nasofaríngea para determinar la indicación o no de quimioprofilaxis.

La rifampicina es la droga de elección para niños, pero hay alternativas para adultos y embarazadas como las cefalosporinas de tercera generación (ceftriaxona) o las quinolonas (ciprofloxacina).

 

Contactos en los que se indica quimioprofilaxis:

· Convivientes.

· Personas que con frecuencia comen o duermen con el enfermo.

· Contacto en jardines maternales, en los 7 días previos.

· Exposición directa a las secreciones del paciente a través de besos, compartir alimentos, bebidas, cepillo de dientes, etc.

· Reanimación boca a boca.

 

NO SE RECOMIENDA QUIMIOPROFILAXIS EN:

· Contacto casual: sin exposición directa a las secreciones orales del enfermo (compañeros de escuela o trabajo).

· Contacto indirecto: sin contacto con el enfermo.

· Personal de salud sin exposición directa a las secreciones orales del paciente.

No se justifica cerrar las escuelas o indicar profilaxis a todo el colegio o el jardín maternal.

Las personas expuestas deben ser observadas y evaluadas en caso de enfermedad febril.

VACUNACIÓN

Existen dos tipos de vacunas: polisacáridas y conjugadas. Las vacunas conjugadas pueden aplicarse a menores de 1 año, e inducen memoria inmunológica, lo cual significa que los anticuerpos podrían durar toda la vida, mientras que las vacunas polisacáridas se aplican a mayores de 2 años y los anticuerpos protegen por unos 5 años.

 

VACUNAS POLISACÁRIDAS

Existen combinaciones contra los serogrupos A, B, C, W135 e Y (monovalentes, bivalentes, tetravalentes) indicadas para niños y adultos.

En Argentina, estas son las vacunas disponibles en el mercado:

Vacuna Antimeningococo AC

(polisacárida antimeningocóccica de los serogrupos AC). Se indica una dosis, a partir de los 2 años de edad, vía subcutánea (SC) o intramuscular (IM) en región anterolateral del muslo o región deltoidea.

Si el brote es por serogrupo A, puede indicarse a partir de los 6 meses de edad. En esta situación, se recomiendan 2 dosis separadas por un intervalo de 3 meses.

Cuando ocurre un caso esporádico, en los contactos mayores de 2 años puede recomendarse esta vacuna, dado que los casos secundarios pueden presentarse varias semanas después de la aparición del caso índice.

Vacuna antimeningococo BC

Es una vacuna con menor índice de respuesta y menor duración de los anticuerpos que la antimeningococo AC. Se puede administrar a mayores de 4 años en caso de epidemia, si no recibieron la AC.

Control de epidemia:

Se deben tener en cuenta las recomendaciones de las autoridades sanitarias, de acuerdo a la cepa prevalente y al grupo etáreo más afectado. Se estima que una campaña masiva de vacunación, implementada inmediatamente, puede evitar el 70% de los casos.

En caso de riesgo verdadero puede administrarse a mujeres embarazadas.

La protección que proveen las vacunas de polisacáridos es de 3 a 5 años. En poblaciones donde persisten situaciones de riesgo, está indicado revacunar a los 3 años.

La eficacia protectora se logra a partir de los 7 a 10 días de su aplicación.

La vacuna bivalente AC es segura y eficaz (85-90%) en niños mayores de 2 años y adultos. El componente A induce respuesta inmune a partir de los 3 meses de edad con una efectividad del 88%.

No hay una vacuna disponible para el serogrupo B con eficacia y seguridad demostrada.

Los efectos adversos son poco frecuentes e incluyen:

Locales: dolor, eritema, edema e induración, de uno a dos días de duración. Con la vacuna BC pueden aparecer petequias en el sitio de la inyección.

Generales: irritabilidad, hipertermia, vómitos, diarrea, cefalea, mialgia, linfadenopatía.

Si bien son poco frecuentes, con vacuna BC se han notificado síndrome purpúrico con o sin poliartritis, síndrome de colapso o shock con hipotonía y/o hiporrespuesta, convulsiones, encefalopatía.

 

CONTRAINDICACIONES

-Enfermedad aguda o procesos febriles con compromiso del estado general.

– Hipersensibilidad a alguno de los componentes del producto.

– Antecedente de reacción grave con la 1° dosis de vacuna.

– Para vacuna BC: mal convulsivo, enfermedad purpúrica.

Pueden aplicarse simultáneamente con otras vacunas en uso, teniendo la precaución de utilizar sitios diferentes de inyección.

 

VACUNAS CONJUGADAS

 

Neisvac C

Recientemente ha sido autorizada una vacuna conjugada monovalente contra el serogrupo C. Se utiliza a partir de los 2 meses de edad.

En niños menores de 12 meses se indican 3 dosis. La primera luego de los 2 meses de edad y con un intervalo mayor a un mes entre las dosis (puede aplicarse junto con la séxtuple a los 2, 4 y 6 meses de edad). Se utiliza la vía IM en región anterolateral del muslo.

· En niños mayores de 12 meses, adolescentes y adultos, una dosis única, IM en la región deltoidea.

El 100% de los niños vacunados entre los 12 y 17 meses de edad, desarrolló anticuerpos protectores al mes de recibir la vacuna. En el grupo de 2 a 4 meses, el 100% desarrolló anticuerpos protectores un mes después de la 2° dosis.

EFECTOS ADVERSOS

Locales: enrojecimiento, inflamación y dolor.

Generales: Cefalea, llanto, irritabilidad, somnolencia, náuseas, vómitos, diarrea, pérdida del apetito, fiebre, dolor de extremidades, linfadenopatías.

Pueden aplicarse simultáneamente con otras vacunas del calendario, en sitios diferentes.

Molusco Contagioso

moluscospielEl molusco contagioso es una infección de la piel caracterizada por pequeñas pápulas (tumoraciones blandas de 1 a 3 mm), habitualmente múltiples, color piel, causadas por el poxvirus.

 

Manifestaciones clínicas:

Es un trastorno común en la infancia y, si bien pueden aparecer a cualquier edad, son típicas de los 3 a los 15 años. Las lesiones habitualmente se localizan en la cara, tórax y extremidades (sobre todo en las axilas) y menos comúnmente en los labios, lengua, mucosa oral o conjuntiva de los párpados. Suelen aparecer en racimo en la misma zona, pero también pueden diseminarse por distintas áreas.

Forma de contagio:

Se contagia por contacto directo piel a piel y excepcionalmente por la ropa, sábanas o toallas, afortunadamente es de muy baja contagiosidad.

 

La autoinoculación es la forma de contagio más común. Si un chico tiene lesiones en el muslo, seguramente le saldrán nuevas lesiones en espejo: es decir en el muslo contrario; si se rasca las lesiones saldrán nuevas en la línea del rascado.

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Evolución:

La primera en aparecer suele ser más grande (2 a 5 mm) y se la denomina “la madre”. A partir de allí y a lo largo de 1 a 2 años irán desapareciendo las existentes y apareciendo nuevas. Tienen un período de incubación extremadamente largo (meses). Como el poxvirus no es muy agresivo, no induce la formación de defensas, luego de 1 a 2 años, el organismo finalmente genera defensas suficientes para combatirlo y eliminarlo.

Tratamiento:

Antiguamente el único tratamiento posible era la extirpación mediante curetaje, pero esto no disminuye el tiempo total de evolución de la enfermedad. Si un chico va a tener 20 lesiones distintas por mes durante 1 año, a pesar del curetaje continuará teniendo 20 lesiones por mes, por el mismo período de tiempo, solo que al ser cureteadas, no se verán, es decir que eliminarlas no acorta la duración de la enfermedad, solamente tiene beneficio estético.

Existe un nuevo tratamiento tópico para los moluscos contagiosos que se llama Imiquimod. Se trata de un inmunomodulador no corticoideo, que es capaz de inducir la formación de anticuerpos por el organismo con la finalidad de acortar la duración de la enfermedad. Se aplica tres veces por semana, antes de dormir, para que la medicación haga efecto por un período de 6 a 10 horas. Los efectos adversos son poco comunes e incluyen: picazón o enrojecimiento de la piel, cefalea, fiebre o síntomas gripales.

Mononucleosis

mononucvirusLa mononucleosis es una enfermedad infectocontagiosa, causada por el virus Ebstein Barr (VEB), que provoca un cuadro clínico bastante característico: Fiebre, faringitis e importante inflamación de los ganglios del cuello. Afecta predominantemente a niños, adolescentes y adultos jóvenes (edad promedio 15 a 25 años).

Forma de contagio:

La mononucleosis es de baja contagiosidad, fundamentalmente a través de la saliva, por lo que vulgarmente se la conoce como “la enfermedad del beso”. Luego del contacto cercano con el enfermo el período de incubación dura de 7 a 14 días.

 

 

El virus Ebstein Barr se compone de una cadena de ADN, envuelto en una cubierta proteica, con receptores para aferrarse a las células.

 

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Signos y síntomas:

 

– Fiebre.
– Dolor de garganta (odinofagia).
– Adenopatías submaxilares o laterocervicales (importante inflamación de los ganglios del cuello). Los ganglios suelen ser elásticos, móviles y dolorosos a la palpación
– Pérdida de apetito (anorexia).
– Astenia, adinamia.
– Dolores musculares (mialgias).

Estos síntomas no siempre están presentes, en muchas ocasiones la enfermedad es asintomática, tanto es así que el 95% de los adultos tiene anticuerpos contra el virus Ebstein Barr, sin saber que padecieron la enfermedad.

 

 

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Diagnóstico:

Como los síntomas de la mononucleosis son muy parecidos a los de la faringoamigdalitis pultacea (angina con placas), habitualmente se piensa en ella cuando una angina no mejora con el tratamiento antibiótico, o el cultivode fauces para detectar la bacteria Estreptococo B-hemolíticofue negativo.

Un dato diagnóstico muy sugestivo de mononucleosis es la inflamación del bazo, que el pediatra busca en todo chico con angina y fiebre.

Ante la sospecha de mononucleosis se debe realizar un hemograma, que muestra un aumento de los glóbulos blancos que luchan contra los virus (linfocitos y monocitos) y aparición de linfocitos activados (o virocitos). También debe solicitarse un hepatograma ya que el virus Ebstein Barr es un virus hepatotropo, al tener mucha afinidad por el hígado puede producir una hepatitis leve (mucho más leve que la hepatitis A o B).

Para certificar el diagnóstico se debe solicitar estudios que confirman la existencia del virus Ebstein Barr. El monotest es un análisis de sangre rápido y económico, pero con un alto índice de falsos positivos (en caso de hepatitis A y enfermedades hematológicas) y en los menores de 6 años suele dar negativo, en cuyo caso se deben realizar estudios serológicos tendientes a demostrar la presencia de antígenos del virus (serología directa) o anticuerpos contra el virus (serología indirecta). Estos estudios pueden diferenciar una infección actual de una pasada.

 

Complicaciones:

La mononucleosis es habitualmente una enfermedad leve y autolimitada. Excepcionalmente la inflamación de los ganglios del cuello, puede ser tan exagerada como para provocar dificultad respiratoria o infarto de los propios ganglios.

Cuando la mononucleosis es tratada erróneamente con antibióticos (sobre todo la penicilina) suele producir una reacción cutánea caracterizada por una erupción generalizada muy importante.

Luego de la desaparición de la fiebre en ocasiones sobreviene un cuadro de astenia y adinamia que puede durar hasta tres semanas.

 

Tratamiento:

El virus Ebstein Barr no tiene un tratamiento curativo, afortunadamente, como la mayoría de los virus, éste es autolimitado.

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Debe realizar reposo hasta que se encuentre afebril, con transaminasas hepáticas normalizadas y sin astenia, adinamia ni anorexia.

Hasta que esto ocurra, se pueden administrar analgésicos y antifebriles (Paracetamol o Ibuprofeno) No se debe administrar Aspirina a los chicos y adolescentes ante cualquier cuadro febril por el riesgo de Enfermedad de Reye.

 

Síndrome monomucleosido:

Se trata de una enfermedad caracterizada por el mismo cuadro clínico que la mononucleosis, pero que no está producido por el virus Ebstein Barr.

El virus de inmunodeficiencia humana (VIH):

cuya enfermedad aguda puede simular la mononucleosis por el VEB. El antecedente epidemiológico, la negatividad de la reacción de Paul Bunnell y de las pruebas que detectan anticuerpos específicos contra el VEB, y fundamentalmente la positividad serológica frente al VIH son rasgos diferenciales.

El citomegalovirus (CMV):

que puede ocasionar un cuadro similar al de VEB, aunque muchas veces sin adenomegalias ni faringitis, con menor proporción de linfomonocitosis

Toxoplasmosis:

puede causar adenomegalias y linfomonocitos.

El virus de la rubeola:

produce fiebre, faringitis, exantema, adenomegalias en las regiones retroauricular y ociipital y linfocitosis.

Las hepatitis virales:

también pueden cursar con linfomonocitosis leves y adenomegalias.

La linfomonocitosis infecciosa aguda:

es una enfermedad benigna del niño, sin relación con el VEB, que transcurre con catarro de las vías respiratorias superiores y en forma característica con leucocitosis y aumento importante de linfocitos inmaduros que puede persistir de uno a varios meses.

Entre las causas no infecciosas:

se mencionan diversas reacciones toxoicas medicamentosas, sobre todo las ocasionadas por difenil-hidantoína, que puede dar lugar a un aumento de células linfomonocitarias, adenomegalias y exantema.

Mosquito

Mosquito es un término genérico para designar a varias familias de insectos dípteros (un par de alas). Son insectos hematófagos (se alimentan de sangre) y transmisores de enfermedades infecciosas. Dentro de esta familia se encuentran los dos mosquitos que nos ocupan: El Anopheles y el Aedes.

Ambas especies durante su crecimiento atraviesan cuatro fases: huevo, larva, pupa y adulto. Las primeras tres etapas transcurren en el agua entre 5 y 14 días. Al convertirse en adulta, la hembra (puede vivir hasta un mes) debe alimentarse de sangre para poder colocar entre 100 y 200 huevos. El huevo y la larva pueden sobrevivir en el agua muchos meses, hasta que se produzcan condiciones adecuadas de calor y temperatura para continuar su desarrollo.

El mosquito descubre a sus víctimas gracias a su visión infrarroja que percibe la eliminación de calor de nuestro cuerpo y también por medio del olfato: ya que son atraídos por el anhídrido carbónico que eliminamos al respirar y distintos olores como perfumes o cremas (los repelentes en crema o con aloe vera repelen hasta que el DEET se evapora, y luego atraen por el aroma de las cremas).

El macho, que se alimenta solamente de néctar, vive menos de una semana. La hembra, además del néctar necesita proteínas (que extrae de la sangre) para desarrollar los huevos, por ese motivo, sólo las hembras pican.

Los mosquitos suelen picar con más frecuencia al amanecer y al atardecer. El Aedes (transmisor del Dengue) no pica de noche, por lo que si estando en la cama escuchás el típico zumbido de las alas de un mosquito, casi con seguridad se trata de un Anopheles o un Culex que no transmiten Dengue. Los sitios donde mejor se reproducen son aquellos donde existe agua estancada y limpia : charcos, recipientes descubiertos y abandonados, platos debajo de macetas, neumáticos viejos abandonados, piletas de lona, tanques de agua sin tapa, fuentes, agua acumulada sobre toldos y cobertores plásticos, lagos y lagunas, etc.

Los mosquitos pueden ser transmisores de enfermedades. De hecho, la fiebre amarilla y el dengue se transmiten UNICAMENTE a través de la picadura del mosquito, por lo que evitando la picadura del mosquito se previenen estas enfermedades.

Plan de acción:

– Educación

– Destruir los criaderos de mosquitos

– No permitir el ingreso del mosquito al hogar.

– Matar los mosquitos dentro del hogar

– Evitar la picadura del mosquito

– Educación: Las fumigaciones masivas no son efectivas para disminuir el Dengue. Los mosquitos no se desplazan más alla de 100 mts de su lugar de nacimiento, entonces: ¿A quién protege que fumiguen Parque Centenario, Parque Lezama o al Aeropuerto Jorge Newbery? Ni siquiera a los habitantes de Parque Centenario o Parque Lezama. Comprometé a todas las organizaciones sociales con las cuales tengas relación (club, iglesia, sinagoga, colegio, salita, etc) en la lucha contra los criaderos de mosquitos, llevando este artículo o cualquiera que transmita este conocimiento, y comprometer a otras familias en la lucha contra el mosquito

– Destruir los criaderos de mosquitos: Los mosquitos que te van a picar a vos o a tu familia, han nacido a 100 mts. a la redonda de tu casa. Vaciá todo contenedor de agua que esté a tu alcance y sugerile a tus vecinos que hagan lo mismo.

– No permitir el ingreso del mosquito al hogar: Coloca mosquiteros en todas las puertas y ventanas de tu hogar, tules rociados con repelente cubriendo las cunas y camas.

– Matar los mosquitos dentro del hogar: Los repelentes que se evaporan (Fuyi Vape), a pastilla (Raid) y los espirales repelen a los mosquitos, pero no los matan. Los mosquitos que ya estaban en la casa picarán igual (preferentemente a los niños). Dos o tres veces por semana debés rociar la casa con un matamosquitos efectivo (Raid azul u Hogar y plantas, Fuyi mata mosquitos). Rociá de a un ambiente por vez, qu no haya nadie, cerrá las ventanas, rociá debajo de las camas, mesas y escritorios, detrás de las cortinas y bibliotecas y dentro de los placares (escondites frecuentes de mosquitos) y deja el cuarto cerrado durante 15 a 20´. Ventilá antes de que vuelvan los niños y los ambientes quedarán libres de mosquitos. Repetí la operación si la casa estuvo mucho tiempo abierta al exterior. Luego los repelentes los mantendrán fuera del hogar. Si vivís en un edificio rociá también el ascensor, el palier común y tu porción de la escalera.

– Evitar la picadura del mosquito: El repelente más utilizado es el DEET (dietil-toluamida) se trata de un tóxico que se absorbe muy poco por la piel. Existen distintas formas (spray, aerosol y crema) y distintas concentraciones (10%, 20%, 25%), siendo los aerosoles al 20% (off naranja) y al 25% (off verde larga duración) los más efectivos. El spray con Aloe Vera y las cremas por la baja concentración (10%) son efectivos menos de 1 hora y luego gracias al perfume residual atraen a los mosquitos.

– NO SE DEBE COLOCAR DEET A LOS MENORES DE 1 AÑO.

– No es conveniente rociar a los niños muchas veces por día, colocales el repelente el día que vayan al campo de deportes, que utilicen manga larga y colores claros que disminuyen las picaduras. Existe la creencia que la vitamina B12 (Polper B12) al eliminarse por la piel repele los mosquitos. Podés darles una dosis diaria durante varias semanas. Existen muchos complejos polivitamínicos que contienen vitamina B, no administres nunca distintas vitaminas sin consultar a tu médico, ya que el exceso de vitaminas es tóxico. A los menores de 1 año, se les puede colocar como repelente aceite de citronella (Rep, Aulio Gelio, Pelente), que es mucho menos efectivo que el DEET, por lo que no te fíes en ese como único medio de prevención, utilizá también tul en la cuna y el cochecito.

Muerte súbita, Muerte en cuna, Muerte blanca
o SMSL (Síndrome de Muerte Súbita neonatal)

Es la muerte repentina e inesperada de cualquier lactante o bebé menor de un año de edad. En estos casos, una autopsia no revela una causa explicable de muerte.

 

Causas, incidencia y factores de riesgo

Desde que la Academia Americana de Pediatría aconsejó en 1992 acostar a los bebés boca arriba o de costado, la incidencia de SMSL ha disminuido notablemente. Desafortunadamente, el SMSL sigue siendo una causa significativa de muerte de bebés menores de un año.

 

El SMSL no es una enfermedad en sí misma, sino la consecuencia de distintos problemas o patologías.

Por este motivo no tiene una única causa. Casi todos los casos de SMSL se presentan de una manera inadvertida y asintomática cuando se cree que el bebé está dormido.

 

El SMSL tiene más probabilidades de ocurrir entre los 2 y 4 meses de edad y el 90% se presenta antes de los 6 meses. Existe un aumento en la incidencia durante los meses de invierno.

 

Los siguientes factores incrementan el riesgo de SMSL:

– Dormir boca abajo.

– Dormir sobre colchón blando.

– Partos múltiples.

– Bebés prematuros.

– Antecedentes de un hermano que padeció de SMSL.

– Tabaquismo o consumo de sustancias ilegales por parte de la madre durante el embarazo y luego del nacimiento.

– Exposición a humo.

– Madres adolescentes.

– Intervalos cortos entre cada embarazo.

– Falta de controles médicos.

-Situaciones de pobreza.

Síntomas:

Los lactantes que mueren a causa del SMSL no presentan ningún síntoma, ni parecen sufrir o luchar.

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Recomendaciones para disminuir el riesgo del Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL).

1. Debés acostar a tu bebé siempre en posición supina (boca arriba). La posición de costado no es segura y está desaconsejada, la posición boca abajo es la que presenta mayor riesgo de muerte súbita.
2. Utilizá una superficie firme para acostar a dormir al bebé: No debes acostar al niño sobre superficies blandas como almohadas, acolchados o pieles de abrigo. La única superficie recomendada para acostar a dormir a un niño es un colchón duro cubierto por una sábana.
3. En la cuna del niño no debe haber ropa de cama suelta ni objetos blandos, como por ejemplo almohadas, frazadas, edredones, pieles de abrigo o juguetes. En caso de utilizarse chichonera, esta debe ser delgada, firme, segura y poco acolchada. Asimismo, es peligrosa la presencia de sábanas o frazadas sueltas. En caso de utilizarse una sábana, esta debe ajustarse firmemente a la cuna para que el rostro del niño quede al descubierto. Cuando se coloca la sábana en la cuna, los pies del niño deben tocar el extremo de la misma y la sábana sólo debe colocarse hasta la altura de su pecho y ajustarse firmemente al colchón. Cuando un bebé duerme abrigado adecuadamente (body de algodón y enterito en un ambiente templado) no requiere ser tapado.

1. No fumes durante el embarazo. Fumar durante el embarazo constituye un importante factor de riesgo del SMSL. El humo pasivo luego de nacer también constituye un factor de riesgo. Es muy importante que el niño no esté expuesto al humo del cigarrillo luego de nacer, no sólo por el SMSL.
2. Acostá a dormir al bebé cerca tuyo pero en una cuna separada. Hay evidencia de que el riesgo del SMSL es menor cuando el niño duerme en la habitación de los padres. Los niños no deben dormir en la misma cama que los adultos. Podés llevar al niño a tu cama para reconfortarlo o alimentarlo, pero luego debés acostarlo en su cuna, especialmente si estás excesivamente cansada o bajo medicación que pudiera disminuir tu grado de alerta.
3. La cercanía facilita el amamantamiento y el contacto con el niño. El bebé tampoco debe compartir la cama con otros niños.
4. Debés evitar dormir en un sillón o sofá con el bebé, ya que existe riesgo de sofocación o traumatismos por caída.
5. Ofrecele un chupete al niño durante la siesta o el sueño nocturno. El chupete disminuye el riesgo del SMSL. Asimismo, no existe evidencia de que el chupete pueda causar un perjuicio en la lactancia materna o problemas dentales en el futuro. Debés ofrecer el chupete al niño cuando lo acostás a dormir y no introducirlo forzadamente en su boca cuando ya está dormido. Si el niño rechaza el chupete, no lo debés obligar a utilizarlo.

– No agregues al chupete ninguna sustancia o líquidos dulces.

– Si amamantás, le debés ofrecer el chupete cuando la lactancia esté bien establecida (aproximadamente al mes de vida).bocaabajo

Evitá abrigar al bebé en exceso. La temperatura de la habitación debe ser agradable para un adulto y el niño no debe estar demasiado abrigado para dormir.

Amamantá a tu bebé: la lactancia disminuye la incidencia de algunas infecciones de las vías respiratorias superiores que pueden influir en el desarrollo del SMSL.

La posición boca arriba puede favorecer el crecimiento asimétrico del cráneo (Asimetría craneal posicional o plagiocefalia posicional). Para evitar esta situación podés:

 

– Colocar a tu bebé a jugar boca abajo cuando está despierto y cuando puede ser supervisado por un adulto. Esta práctica estimula el desarrollo motriz.

– Evitá que el bebé pase demasiado tiempo sentado en la silla de paseo, ya que su cabeza presionará siempre sobre la misma superficie. Se recomienda alzar al bebé y mantenerlo en posición erguida.

– Cuando el bebé está acostado en la cuna, habitualmente gira la cabeza hacia el lado de la puerta para ver a la madre entrar. Por el efecto de la gravedad, el cráneo puede deformarse, haciéndose más plano del lado de apoyo y más convexo el contralateral. Esta asimetría puede incrementarse con el paso del tiempo. Al cambiar la posición del bebé para dormir y utilizar ambos lados de la cuna como cabecera, el bebé mirará hacia su derecha e izquierda e irá alternando el lado plano y el convexo y de esta manera la asimetría irá disminuyendo.

Cuando un bebé sufre algún episodio que sus cuidadores interpretan como que el bebé dejó de respirar o debieron estimularlo para que vuelva a respirar, entonces se trata de un Episodio de posible amenaza a la vida.

ALTE

El concepto de ALTE o Episodio de posible amenaza a la vida (del inglés: Apparent Life Threatening Event), describe una situación que fue interpretada por la persona que observa al niño como un riesgo para su vida.

Definición

Es aquel episodio inesperado y brusco que alarma al observador pues correspondería a una situación de riesgo de muerte, caracterizado por uno o más de los siguientes signos:

– Compromiso de la actividad respiratoria (cese respiratorio, ahogo o sofocación)

– Cambio de coloración ( cianosis, palidez o rubicundez)

– Alteraciones del tono muscular.

El ALTE no es una enfermedad especifica en sí misma, sino una forma de presentación clínica de diversos problemas o patologías.

Los diagnósticos más frecuentemente hallados en niños que sufrieron episodios de ALTE fueron: reflujo gastroesofágico, malformaciones, infecciones respiratorias o sistémicas (por ejemplo, coqueluche, síndrome bronquiolítico, sepsis, miocarditis viral, etc.), abuso infantil e intoxicaciones. Cualquier situación que impresione al observador como un riesgo súbito de muerte puede considerarse ALTE.

Hace 20 años en el 70% de los casos no se hallaba un diagnóstico que explicara el suceso, actualmente hasta el 70% de los casos poseen una diagnóstico médico o quirúrgico y la posibilidad de un tratamiento preventivo.

Las causas más frecuentemente diagnosticadas son:

– Causas digestivas: Reflujo gastroesofágico, malformaciones.

– Causas neurológicas: Reflejo vasovagal, convulsiones, infecciones.

– Causas respiratorias: Infecciones, malformaciones de la vía respiratoria

– Causas cardíacas: Arritmias, alteraciones de la conducción cardíaca (síndrome QT prolongado)

– Causas metabólicas: Alteraciones del ciclo de la urea, errores innatos del metabolismo, oxidación mitocondrial.

– Otras causas: Sofocación accidental, abuso, maltrato, intoxicación.

Todo niño que haya sufrido un episodio de ALTE debe ser evaluado para determinar la causa del ALTE. Cuando no se encuentra una causa (entre el 30 y 40% de los casos) se trata de un ALTE idiopático (sin causa).

El ALTE puede clasificarse según su gravedad en:

ALTE mayor: aquel episodio que revierte a través de una estimulación vigorosa o reanimación cardiopulmonar.

ALTE menor: el episodio que revierte espontáneamente o a través de una estimulación leve. Los episodios de ALTE menor, con un examen físico normal, no requieren hospitalización.

Aquellos bebés que presentaron episodios menores con factores de riesgo y aquellos que presentan episodios de ALTE mayor deben ser hospitalizados para estudiar en profundidad y realizar un diagnóstico, que permitirá comenzar un tratamiento para evitar la recurrencia del episodio.

ALTE menor con factores de riesgo que requieren hospitalización:

– Episodio recurrente.
– Episodio de ALTE durante el sueño.
– Prematuros con episodios de ALTE.
– Antecedentes de familiar con muerte súbita inexplicada del lactante y/o ALTE.
– Factores de riesgo social.
– Factores de riesgo para SMSL (drogadicción materna, madre HIV, cigarrillo, etc.).

Durante la hospitalización se deberá:

– Observar al lactante y evaluar del vínculo madre-hijo, la técnica alimentaria y ritual que utilizan para dormirlo.
– Monitoreo durante el sueño con saturometría (medición indirecta del oxigeno en la sangre)
– Evaluación clínica completa
– Exámenes complementarios iniciales: se descartan enfermedades metabólicas, infecciones adquiridas o congénitas.
– Exámenes específicos: polisomnografía (electroencefalograma de sueño), evaluación cardiológica (electrocardiograma y ecocardiograma), estudio de reflugo gastroesofágico (phmetría).
– Evaluación psicológica y manejo de la ansiedad familiar.
– Diagnóstico y organización del egreso hospitalario.

Una vez que se realizó el diagnóstico y se indicó un tratamiento, no se puede asegurar que el bebé no vaya a repetir un episodio, por lo que es imprescindible que ambos padres y los cuidadores del bebé realicen el curso de reanimación cardiopulmonar.

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